Being Courageous

By Leyla Momeny, 2nd grade Mom, Flying Foxbats

As you’ve probably figured out by now, members of the NSSF Recruitment and Retention Committee have been writing posts about the relevance of our school values and the ways in which we try to operate from these values when engaging with kids, parent-peers, faculty, and staff. Today, I’m writing about COURAGE! Yeehaw!

What can I share with you about courage? We all have courage; we’ve sent our children to a brand new school! We knew that we were going against the grain and taking a risk. Our friends may have thought we were nuts and grandparents may have raised their eyebrows, but we knew that we had to take this wonderful opportunity and to be a part of one of the only tuition-free, progressive schooling options in San Francisco.

If you are like me, you’re very happy at New School. You appreciate the inspired and inspiring teachers and school leaders. You respect the mission and our foundational ideals. At times, disagreements will inevitably occur. We are bound to have some differences of opinion and even just questions about our children’s days at NSSF. How does courage come into play? How can we parent with attentiveness, responsiveness, and awareness while simultaneously being “courageous enough” to quietly tiptoe away and to allow our children to experience, to synthesize, and to navigate their days as independently as possible? I won’t lie; I have no real and firm idea, but I have some preliminary thoughts. What I have tried to do, at times, is to demonstrate courage in terms of allowing Zadie to experience a variety of things during the school day and to believe that she can “handle it” (for lack of a better term) and thrive. Sometimes decisions are made that I may not necessarily love, but I know that there are reasons for each decision and I have trust in the conscientious, kind, and thoughtful teachers and leaders at our school.

For example, I didn’t love the idea of listening to stories on tape during lunch. Some parents loved it. They felt that this was one of the only ways to ensure that their children would actually eat. I felt that kids should navigate these things on their own. They won’t starve. They will figure it out. Most importantly, I had a vision in my mind of the ideal lunchroom: loud, chaotic, joyful, somewhat crazy, and full of child-led chatter and laughter. Audio stories looming over sensible, silent bites of carefully curated children’s cuisine didn’t match this vision. I kindly and respectfully inquired about the audio books and I received a perfectly reasonable and appropriate response. “We do it for a short period of time to ensure that they eat.”

It still wasn’t ideal, in my mind, but here is why we move with courage: Zadie will encounter many, many situations in life that deviate from my ideals. One could argue that my vision of an elementary school lunchroom is actually problematic and undesirable and perhaps it is, but if audio stories during child-led time ARE less than ideal, then so what? What does that mean? Can I sit with it? Can I sit with the idea of Zadie encountering a school, a community, a world, wherein all kinds of things happen? Yes. Can I trust that she will be ok? Yes. Can I have the courage to send her out into this world, into this school, into this community and know that, at times, things might operate differently than what I would ideally prefer? Yes.

My belief in her and my belief in our school faculty and staff enable me to have the courage to let her go to experience and to synthesize her day. I know she will be fine. I know she will thrive. I know that it’s her day and her life to experience.

NOTE: As a special education teacher, I must say that I know ALL children are different. This is my example of how I had to exhibit a type of courage with my kiddo. All kids are different and each child requires a different level and type of parental “letting go.” I will never judge you for holding on tighter. ☺

Como probablemente ya lo han descubierto, los miembros del Comité de Reclutamiento y Retención de la NSSF han estado escribiendo mensajes sobre la relevancia de nuestros valores escolares y las maneras en que tratamos de operar a partir de estos valores al interactuar con niños, profesores y otros miembros del personal. ¡Hoy, estoy escribiendo sobre el CORAJE! ¡Yeehaw!

¿Qué puedo compartir con ustedes sobre el coraje? Todos tenemos coraje; ¡Hemos enviado a nuestros niños a una nueva escuela! Sabíamos que íbamos contra la corriente y corríamos un riesgo. Nuestros amigos pudieron haber pensado que estábamos locos y los abuelos pueden haber levantado sus cejas, pero sabíamos que teníamos que aprovechar esta maravillosa oportunidad y ser parte de una de las únicas opciones gratuitas de educación progresista en San Francisco.

Si eres como yo, estás muy contento en la Nueva Escuela, aprecias a los maestros inspirados e inspiradores y a los líderes escolares. Respetamos la misión de la escuela y nuestras ideas fundamentales. A veces, inevitablemente ocurren desacuerdos. Es normal tener algunas diferencias de opinión e incluso hacernos algunas preguntas sobre los días de nuestros niños en NSSF. ¿Cómo entra el valor en juego? ¿Cómo podemos ser padres con atención, capacidad de respuesta y conciencia al mismo tiempo que somos "lo suficientemente valientes" para andar tranquilamente de puntillas y permitir a nuestros hijos experimentar, sintetizar y navegar sus días de la manera más independientemente posible? No voy a mentir; No tengo una idea concreta y firme, pero tengo algunos pensamientos preliminares.

Lo que he intentado hacer, a veces, es demostrar valor al permitir que Zadie experimente una variedad de cosas durante el día escolar y de creer que ella puede "manejarlas" (por falta de un mejor término) y prosperar. A veces se toman decisiones que no necesariamente amo, pero sé que hay razones para cada decisión y confío en los maestros conscientes, amables y atentos en nuestra escuela.

Por ejemplo, no me gustó la idea de escuchar las historias en cinta durante el almuerzo. A algunos padres les encantó, pensaron que esta era una de las únicas maneras de asegurar que sus hijos comieran. Yo sentí que los niños deberían navegar por estas cosas por su cuenta. No morirán de hambre. Lo resolverán. Lo más importante, en mi mente tenía una visión del comedor ideal: ruidoso, caótico, alegre, algo loco, y lleno de charlas y risas dirigidas por niños. Las historias de audio con bocados discretos y silenciosos de comida cuidadosamente preparada para niños, no coincidían con esta visión. Yo amablemente y respetuosamente pregunté sobre los libros de audio y recibí una respuesta perfectamente sensata y apropiada. "Lo hacemos por un corto período de tiempo para asegurar que los niños coman".

Todavía no era ideal, en mi mente, pero aquí es donde avanzamos con valor: Zadie se encontrará con muchas, muchas situaciones en la vida que se desvían de mis ideales. Uno podría argumentar que mi visión de un comedor de la escuela primaria es en realidad problemática e indeseable y tal vez lo es, pero si las historias de audio durante el tiempo dirigido por los niños son menos de lo ideal, entonces ¿qué? ¿qué significa eso? ¿Puedo aceptarlo? ¿Puedo aceptar la idea de que Zadie encuentre una escuela, una comunidad, un mundo en el que ocurran todo tipo de cosas? Sí. ¿Puedo confiar en que ella estará bien? Sí. ¿Puedo tener el coraje de enviarla a este mundo, a esta escuela, a esta comunidad y saber que, a veces, las cosas podrían funcionar de manera diferente de lo que preferiría idealmente? Sí.

Mi confianza en ella y mi confianza en las facultades del personal de nuestra escuela me permiten tener el coraje de dejarla ir y experimentar y crear su día. Sé que ella estará bien. Sé que ella prosperará. Sé que es su día y su vida para experimentar.